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lunes, 20 de mayo de 2013


¡No voy a empezar diciendo que era una noche oscura! Es una tontería… Aunque lo era, y no voy a mentir, esa no será la frase con la que empiece mi libro.
Me preguntan algunos, preocupados, si es autobiográfico cuando les cuento el argumento, en parte lo entiendo, pero no, no es autobiográfico… O eso creo. En todo caso es metafórico.

“Todo ocurrió esa noche -oscura- en la que ella, de tan sólo 15 años, perdía la ilusión, las ganas de vivir en esta vida, que tan cruel le había arrebatado una de las pocas cosas que tenía.”
Creo que el comienzo mejor sería este. Es difícil tratar algunos temas, sin duda, no sé cómo se enfoca algo que crea tanto dolor, tanto daño. Mucho más difícil es todavía expresar un dolor que nunca has sentido.

“Aquel hombre apareció de la nada, sin un solo sonido que advirtiera su presencia, dispuesto a quitar lo que no se le había ofrecido. Sin un ápice de vergüenza se marchó después, igual que llegó,  creyéndose con las manos limpias siguió con su vida…”

miércoles, 16 de enero de 2013

Me he vuelto loca pero...

Extracto de una conversación real de WhatsApp.

"No sé en qué momento llamé falsas a tus amiguitas pero desde luego fue un momento de lucidez porque a ****** le gustaba ****** desde el principio y fue amiguísima conmigo y super comprensiva y la de su madre; tardaron 2 semanas en liarse y todos estabais encantados; cuando fui en tu cumpleaños, todas me odiaban secretamente porque sabían que lo natural era que yo las odiara, cosa que misteriosamente no era así; con todo el lío de twitter en ese fin de semana quedaron satisfechas [no sé si te das cuenta de que no sales hasta ahora en la historia, sabes porqué? Porque estás enchochao]; más tarde arreglé las cosas con ****** pero las amiguitas me siguieron odiando y ella seguía esperando ansiosa una explosión de mi rabia; yo me contenía; cuando me enteré de los planes de Nochevieja, estallé, porque tus amiguitas, además de ser falsas, parecen ser también unas evil bitches, porque ese plan estaba clarísimamente hecho anti-****** y todos lo sabían menos aparentemente tú, que tan listo eres; yo estallo, como ellas estaban deseando, para poder odiarme en libertad, y mis amigos intentan ayudarme, estar conmigo, consolarme... porque me conocen y saben lo mal que lo estoy pasando. Repito: mis amigos. Tú te pusiste de lado de las evil bitches y si llegas a tener la oportunidad... ZAS, osea que para mí, todas tus palabras suenan a "te dejé tirada".
Espero de verdad que **** y sus amiguitas no sean las mujerzuelas con las que vas a pasar toda tu vida (...) porque de verdad moriría de pena si no me invitaras a tu boda por culpa de some evil bitches, al menos que el cabreo definitivo sea por algo que hemos hecho en plena actividad de nuestra conciencia. Hasta aquí, ya puedes volver a tu vida de enamorado enchochao, que parece que tienes 15 años otra vez, dear. También puedes volver a ignorarme o a tratarme como si fueras superior, siento cierta lástima por todo lo que te pierdes."


You hurt me, you pay.

domingo, 2 de diciembre de 2012

100 razones II

El frío me intimida hasta que finalmente consigue hacerse paso hasta mi piel, hasta mis huesos. Él me ha visto temblar disimuladamente, fingiendo que en realidad no es para tanto.
Me mira y mira a lo lejos. Vuelve a mirarme y sin pensarlo de nuevo se quita su chaqueta y me la ofrece. Casi no nos conocemos, pero no duda despojarse de aquello que le protegía y ofrecérmelo a mí, para que me proteja. Todavía los hombres siguen preguntándose el porqué de los actos de las mujeres -los que no tienen sentido son ellos-...
Acepto la chaqueta, a regañadientes y con vergüenza, con los pómulos sonrojados, lo que me alivia algo más del frío abrasador.
Entonces soy consciente, recuerdo que, aquel al que quiero jamás hizo algo así.

martes, 25 de septiembre de 2012

Rasgándome despacio

Cambiada la etapa me doy cuenta de que he tenido el corazón roto, que toda yo estaba rota y no era realmente consciente de lo que todo eso significaba. Lo he pasado mal, lo que no significa que ahora esté bien.
Lo gracioso es que tenía el corazón roto pero no sé muy bien en qué punto se me rompió, quizás fueron grietas, que poco a poco lo resquebrajaron.
Ahora, como he dicho antes he cambiado de etapa. No significa que ya nada me duela, porque hay momentos de reminiscencia en los que incluso puedo oír el sonido de los pedazos rotos cayendo, me caen las lágrimas, simple y llanamente.
Ahora solo siento vacío, un espacio vacío dentro de mí que debería rellenarse pero que ni a una sola parte de mi cuerpo le apetece rellenar.
Intento volver a mi vida anterior pero hay partes en blanco, momento en los que me pregunto ¿qué había en mi vida antes de él?
¿Cómo era antes de ser destrozada? No sé distinguir bien si mi cambio fue la edad o fue él con sus frías manos rasgándome despacio como a un trozo de papel.

domingo, 23 de septiembre de 2012

BFFL

Ah, ¿qué no lees mi blog? Mejor, así puedo escribir sobre ti, sobre el daño que me haces a pesar de que te he dicho tantas veces cómo me siento que ya me da vergüenza.
Todo el mundo quiere ser escuchado, creo que no soy la única.
De un tiempo a esta parte ya no queda nada de ti -o quizás soy yo quien ha cambiado- y otra persona ha aparecido en tu lugar, alguien a quien no le importo nada y a quien escuchas y atiendes por compromiso. No tienes que cuidarme, si eso es lo que te crees que estás haciendo, puedo cuidarme sola sin nadie haciéndome más daño del que ya llevo encima. Si no vamos a ser como antes vamos a -simplemente- no ser.
No tienes que cerrar los ojos más tiempo, ya quito de delante esta abominación que creamos, para que puedas ver tu claridad.
No te necesito si tú no me necesitas a mí, porque así son las amistades, de dos sentidos.

domingo, 24 de junio de 2012

Vuestros fantasmas siguen aquí

Me persiguen a través de cada noche en solitario, a través de cada imagen de vidas que no me pertenecen. Los que ya no están siguen mis pasos susurrándome al oído todo lo que he perdido.
Y es evidente todo lo que echaré de menos, cuando siga el camino sola, sin nadie en quien apoyarme cuando el sol apriete.
Ya no hay sitio en mi corazón para más vacío. Solo quedan recuerdos que revolotean haciendo un ruido ensordecedor. En la oscuridad de las noches en las que no hay nada -que son muchas-, mi miedo sigue ahí. Nadie más va a hacerme daño, me digo, nunca más, nadie podrá. Vuestros fantasmas me recuerdan que el pasado que ha pasado sigue existiendo.
No olvida.

jueves, 24 de mayo de 2012

Rendición

Llega la noche -la oscuridad- y no puedo hacer otra cosa que preguntarme hasta donde voy a llegar sin admitir lo terriblemente sola -triste, entumecida, vacía, destrozada- que me siento.
Cuánto va a durar este estancamiento en el pasado, y... ¿conseguiré algún día, realmente, seguir adelante?
Tengo un miedo monstruoso a perder lo poco que me queda, como si no hubiera tenido suficiente.
Como si una mano fría y fuerte tirara de mí hacia las profundidades de un lago helado con su capa de hielo en la superficie -infranqueable-, lleno de resentimiento, de dolor. Cada noche, en mis sueños me veo caer de nuevo, siempre por el mismo precipicio que susurra mi nombre como un depredador en la oscuridad. Esta noche no será diferente. Me abandonaré, esta es mi rendición.

jueves, 17 de mayo de 2012

Levantarme y parar su carrera

Mi cara golpeó contra el suelo. El impacto fue tan fuerte que sentía que me ardía la mitad de la cara. La rabia, la impotencia, la adrenalina... Todo junto no era suficiente para hacer a mi cuerpo levantarse otra vez del suelo. Toda magullada y sintiendo ese fulgor en la sangre miré hacia arriba y vi como se había marchado dejándome tirada sobre el suelo frío. Sentía como me quedaba atrás, como mis esfuerzos eran inútiles... "No importa", pensé, esperaré a que vuelva; durante un segundo eso me proporcionó lo que necesitaba para levantarme y parar su carrera: esta vez el balón no entraría en mi canasta, este par de puntos eran míos. El deporte es así.

viernes, 3 de febrero de 2012

Vacía para todos

Quieres que te explique... ¿Y qué narices quieres que te explique?
Menos mal que no te puedo ver porque si lo hiciera me vendría abajo.
No quiero hablar contigo, no quiero tus disculpas, tu amistad.
Solo quiero que me quieras y si no quieres hacerlo no puedo aceptar nada más que el vacío. No quiero pretensiones cuando mi corazón está hecho trizas, porque tú lo has roto, en pedazos, destrozado. Y las cosas son así, y da igual, ya da igual. Porque no puedes pedirme nada ya, todo lo mío te lo di, no me queda nada que ofrecer, ni a ti ni a nadie.

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Quién me ha robado el aliento?


¿Qué debería hacer? ¿Cuál es el plan? ¿Significa la distancia la desaparición del amor? ¿Es una pausa o un fin? Es tan difícil de entender esta desconexión que dudo que llegue a entenderla pronto. Pienso y pienso y no sé realmente que está pasando. No sé si debería tener claro que aquí ha llegado el punto final, si ese cambio fue el punto de inflexión.


¿Cómo saber si ya no te quiero? Peor aún, ¿cómo saber cuando has dejado de quererme?
Yo sabía que algo así no funcionaría, solo he estado engañandome durante meses. ¿O no?
¿Dónde están mis respuestas? ¿Quién me ha robado el aliento? ¿Y los latidos?
¿Qué se supone que debo hacer si ya no hay nada más? Qué probable es que esté exagerando, que las cosas sigan como siempre, que nuestros corazones sigan sonando al compás. Qué probable es que ya no te acuerdes de cómo era mi risa o de cuál es mi cara cuando estoy enfadada.
¿Hasta dónde llega la agonía y cuándo llega la aceptación del hecho?
¿Cómo superar una caída tan larga?


Cientos de veces he dicho que cada día se hace más difícil salir del agujero negro en el que he caído, ¿vas a apartar la mano que me salva del precipicio? ¿Vas a conseguir que llore? Debería conocerme, o conocernos, como para saber cuando hay que parar pero nadie se atreve a decirle al otro que ésta es la última página de nuestro libro, del libro que escribimos juntos.

viernes, 20 de enero de 2012

Volver a casa


¿Y qué quieres que te diga? Que las cosas pasan, la marea sube y baja, hace frío, hace calor... Y algunas cosas no tienen remedio, porque la gente cambia al igual que las prioridades.
Y yo no he perdido nada más que el tiempo. Y lo mejor son esos días en los que me acuerdo de todo, de repente, primero hago una mueca y luego sonrío, no he hecho más que ganar desde entonces.

Echo de menos el mar, ¿quién lo diría? Pero siempre estará ahí, como amigo fiel, esperándome, esperando a que vuelva a casa. Eso sí que merece la pena.

miércoles, 18 de enero de 2012

Quizás mañana

Estoy tan profundamente agotada, cansada asqueada... que la verdad es que me da igual, no me importa.
No siento nada y a la vez lo siento todo. No escribo sobre mis sentimientos porque no sé que escribir. Siento un vacío de palabras, de sentimientos, de razones.
Pasan los días y se me olvida, se me olvida el día anterior, se me olvida la vida. Los días son eternos, no pasa el tiempo. EL trabajo se me acumula pero yo sigo haciendo las cosas mal, muy en mi línea.
La gente, de repente, me cae mal. Gente que sé que me aprecia. Estoy teniendo una sobrecarga de sentimientos, de emociones... O de falta de ellos. Estoy como en coma. No siento, o siento demasiado. No soy capaz de ordenar mis sentimientos para escribir. Lloro sin parar, sin sentido a veces. Me resulta maravillosa mi mente, tan difícil de desentrañar. Tanto dolor que me causa... o que no.
La verdad es que no estoy segura de nada, pero me siento tan sola. Tan sola. Tan vacía. Vacía.
Y no duele. Hoy.
Duele pensar que llevo aquí dos semanas y siento miedo del paso del tiempo. Veo a la gente cumplir 19 años y tengo pánico. Porque van a llegar, nuestros 3 años estancados y mis 19 años en un bucle.
Me siento traicionera. Me siento dolida, cuando no hay nada por lo que padecer. Me siento cruel.
Y hoy no acaba.
Quizás mañana.
No os preocupéis, quizás mañana.

sábado, 14 de enero de 2012

200 entradas y lo que queda

No consigo escribir una maldita entrada para el blog que se merezca ser mi entrada número 200. Osea que aquí está.
Esta es mi entrada número doscientos.
Doscientos.
He escrito doscientas entradas, de las cuales mucho más de un cincuenta por ciento tienen que ver contigo. Sí, contigo. Todos sabemos de quién hablo. Da igual, él nunca lee esto.
El resto de las entradas que no hablan de él -aunque en realidad todas llevan su esencia- hablan sobre crecer, sobre los cambios que estoy viviendo en esta vida, vida de una niña que quiere crecer y dejar tantas cosas atrás como atada se siente al pasado.
Esta soy yo, tengo de todo, no tengo nada. Tengo dos manos con las que escribo, probablemente es lo que más me gusta de mí, os guste al resto o no.
Soy feliz, lo soy, lo admito. En estos casi dos años que llevo escribiendo en este blog me he dado cuenta de tantas cosas... Respecto a mí y respecto a los demás, respecto al mundo y respecto a mi círculo de conocidos más cercanos.
He salido, por fin, de la burbuja en la que me encontraba, como si fuera un pollito metido en un huevo... o una serpiente, que los reptiles también son ovíparos y fíjate, no tengo porque ser un "dulce" pollito, puedo ser una "malvada" serpiente. O simplemente podemos aprender de una vez por todas a no verlo todo o blanco o negro, que tan ridículo resulta.
Bueno, pues mientras salía de este lugar en el que me encontraba escondida, prácticamente ajena a todo lo que pasaba fuera, he aprendido que la gente no es tan fácil como pensaba, que tampoco todos son buena gente y que lo más común es que a la gente le importa muy, muy, muy poco como me sienta yo.
Yo era la triste niña ingenua que sale de su casa y se encuentra con que no todo son sonrisas.
Durante años y años, por cada maldad de la gente me he echado la culpa. Me ha costado AÑOS salir de mi cascarón. Y aquí estoy, más viva que nunca. Herida. Caída. Curada. De nuevo en pie.
Y de lo que más recientemente me he dado cuenta es de que como yo estamos todos, que todo viene del dolor, de la experiencia. Que no soy la única que se siente triste, que no estoy sola, que se puede todo se puede superar.

Hasta hoy he ido creciendo, pero lo mejor de todo es que lo que me queda por aprender es mucho más que lo que ya he aprendido.

Gracias a todos y a cada uno de los que hayáis leído este blog, ya sea de paso o con frecuencia. No tenéis ni idea, no podéis imaginar lo que significa para mí.
A partir de hoy, al que me diga que ha leído mi entrada -esta o cualquier otra- le daré un abrazo, porque mi agradecimiento es inimaginable y eso es todo lo que puedo ofrecer.

Gracias.

viernes, 6 de enero de 2012

Prejuicio

Puede ser de todo: lista, tonta, habladora, callada, sincera, mentirosa... Mil adjetivos pueden describirme si dependemos del punto de mira.
Cualquier comportamiento es en seguida juzgado y encasillado, casi siempre injustamente, pocas veces hay vuelta atrás.
Puedo ser cualquier cosa, "tonta, ciega, sordomuda, torpe, plasta y testaruda", puedo ser mujer o ser niña, fuerte o débil, llorica o insensible.
Pero hay algo que no soy y que nunca seré, -mientras esté en mi mano- yo no soy insustancial o insípida sino intensa.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Las vueltas dan vida

Todo empieza jugando, de risas como dicen algunos. Entre amigos se ponen a pensar en series o películas y a identificarse cada uno con un personaje. Al principio es gracioso, cuando ves similitudes, cuando encuentras el parecido. Pero en el momento en el que te toca a ti -estúpido egoísmo, estúpida inseguridad- el personaje no es quien te esperabas. Parece ridículo, pero es cierto. Entonces es cuando ves realmente como te ve la gente, te montas tus paranoias y ves características en el personaje que crees que se te atribuyen y que a veces, simplemente, es por eliminación. No eres quien esperabas ser. No das la imagen que creías dar.
ES ridículo, lo sé, sobre todo en el contexto en el que me ha ocurrido a mí, hoy. Es desesperante ver como en tu cabeza el tema empieza a dar vueltas, a gritarte cosas que no quieres escuchar, a sorprenderte con adjetivos con los que -aunque es lo último que deseabas- te identificas. Ya no hay en ti la persona que había hacía unos minutos. Y es que tu mente es excesivamente metomentodo, siempre igual, haciendo el daño que otros no hacen, para poder llorar después.

En realidad no es tan importante, y, en el fondo, lo sabes. Eres quien eres... ¿sí? O quizás no... Eres tú quien decide tu personalidad, ¿o son las circunstancias? 
Y es que entonces estás rozando la indecisión.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Colour failure

Es increíble la obsesión que he desarrollado con ser pelirroja, con intentar cambiar y pasar a ser alguien que no soy naturalmente. Me intento convencer a mí misma que la imagen que se tiene de las rubias no es la que quiero que se tenga de mí, pero... ¿Es cierto? Realmente me siento poco identificada o representada por mi pelo rubio/castaño ¿O simplemente estoy huyendo de mi persona? Parece que todo va bien y yo solo pienso en lo horrible que es mi pelo con el "colour failure" que sufrí hace dos semanas, quizás solo es que soy muy presumida, a parte de las supuestas razones psicológicas o psicóticas...
Me desespera.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Vida cambiada?

Dicen que cuando una mujer se cambia el pelo, cambia su vida... ¿Cómo va a cambiar? Ay, si es que ya nos creemos cualquier cosa... Me he teñido el pelo de pelirrojo, pero pelirrojo del de mentira... Yo lo quería color naranja irlandés, en plan guiri de cara quemada. Ahora tengo un rojo de típica española de pelo oscuro que se tiñe de rojo, y ni siquiera tengo el pelo oscuro, o eso creo. Y mi vida no ha cambiado, antes era un mar de quejas y ahora es un mar de... quejas ¡sorpresa! Mi vida es la misma, a día de hoy.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Soltando lastre

Cuando era niña -bueno, más niña todavía- tenía unas expectativas sobre mi futuro altísimas. Soñaba con ser actriz, más tarde cantante y luego publicista. Finalmente decidí que quería ser periodista. Escribir.
Ahora escribo. Estudio periodismo. Y aunque si mi yo adolescente me viera probablemente se sentiría envidiosa de no ser ya así, estoy segura de que mi yo de 5 años estaría decepcionada por todos los sueños y todas las metas que he ido dejando atrás.
No me arrepiento de quién soy, ni creo que mi yo de hace 13 años me odiara, solo se preguntaría qué ha sido de todo lo que llevaba dentro que por una razón o otra he ido perdiendo. Soltando lastre.
Probablemente me reiría de mí misma, "así es ser mayor", diría...
Seguro que a mi yo de 5 años le sorprendería mi nuevo pelo rojo. Probablemente a mi yo de 13 también. Mi yo de 16 se moriría de envidia de todo lo que soy ahora.

Así es como el mundo me ha ido modelando, a su gusto. He ido perdiendo valores y aprendiendo otros nuevos, rompiendo sueños y remplazándolos, creando una nueva yo a través de los años.

Estoy segura de que leeré esto en otros tantos y pensaré en lo mucho que han cambiado las cosas, de nuevo.
Pero esto es así, mi vida acaba de empezar. BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

viernes, 21 de octubre de 2011

¿Marina se ha hecho mayor?

Hace ya unos cuantos meses le preguntaba a mi padre, como una niña asustada, que qué iba a hacer cuándo cumpliera dieciocho y algún conocido me pidiera ir a tomar un café si a mí no me gustaba el café...
La verdad es que, aunque suene ridículo, me sentía menos adulta por eso y tenía miedo de que otros también pensaran así.
Me contestó mi señor padre que tomara otra cosa que no fuera café, que eso era una tontería.
Pero, ¿qué otra cosa? Me preguntaba yo, porque no me gustan las bebidas con gas ni soy muy amante del alcohol, ¿pido un cola cao?

Como podéis ver era todo un poco patético pero realmente me preocupaba. Hasta hace unas semanas no había tenido ningún problema pero llegó el temible día en que fui a "tomar un café" con una amiga. Los segundos que tuve para reflexionar después de su "un café con leche, por favor" fueron insuficientes para mi mente, que simplemente contestó a la mirada de la camarera con un "otro, por favor".
Sorpresa, no sé si grata o no, al descubrir que el café con leche y azúcar no estaba tan malo y que incluso me gustaba.

Ahora vuelvo a la preguntas patéticas al preguntarme si con mi fin de etapa "no-me-gusta-el-café" he pasado trágicamente de la adolescencia a la madurez, porque... ¿todos los adultos toman café no? ¿Ya no soy esa niña que desayunaba en los bares con un cola cao?

jueves, 20 de octubre de 2011

Si fuera 1850...

Y fuera de una burguesía aunque esta fuera baja, iría a fiestas con vestidos sencillos pero preciosos y bailaría al son de una música que no taladraría mis oídos sino que balancearía suavemente mi cabeza y mis brazos, como si estuviera flotando en aguas tranquilas...
Tendría conversaciones sobre literatura y teatro con caballeros encantadores que me tratarían como a una dama, porque eso sería yo: una señorita cultivada con conocimientos sobre las artes y con muchas ganas de compartirlos.
Sabría tocar un poco el piano y tendría una ligera idea sobre ballet.
Mi pelo, recogido en un moño alto y con dulces tirabuzones, como marcaba la moda, estaría adornado con una flor de jazmín que habría encontrado en uno de mis paseos mientras buscaba ese lugar perfecto donde sentarme a leer.
Así sería mi vida, podría ser Elisabeth Bennet y tener para mí a Mr Darcy, pero soy Marina Ortiz, del siglo XXI, donde las cualidades deseadas en una mujer han cambiado y donde escasean los Mr Darcy.