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viernes, 30 de octubre de 2015

Humedad

Professional photographer Laurie Campbell shot this image of ice accumulation on a sprig of heather growing close to a stream, Sutherland, Scotland  Picture: Laurie Campbell/Solent News  Photo Agency:
The week in pictures: 3 February 2012
Llegas de madrugada y deslizas, en silencio, los pies descalzos, con cuidado, entre las sábanas de la cama. Frías, húmedas. Como son aquí en el norte.
Llega el escalofrío y te acurrucas sobre ti misma.
Hace mucho que esa humedad te cala los huesos de manera diferente. Aprendiste que no era el sitio sino tu corazón roto quien te maltrataba por las noches.
Ahora el sitio es quien te abre los brazos, te acomoda entre el par de edredones. Te susurra una nana para que te duermas.
Gracias a Dios que sobreviviste, no habrías podido seguir en pie sin volver a ver estas playas una vez más. Siempre una vez más. Siempre los pies helados y la sonrisa de oreja a oreja.

sábado, 21 de marzo de 2015

Almendros

Los primeros que florecen son los almendros, recordándome las vueltas a casa a las cinco de la mañana o de la tarde. Llegando a casa con los resoplos de mi padre, receloso de dónde he estado.
"Oliendo las flores, papá, ya está aquí la primavera"
Que la sangre altera
Y mi corazón que palpita con los recuerdos
Y ese olor mezclando las flores blancas con tu aroma, que aunque ya lo he olvidado, sigue en algún sitio en el fondo de mi mente.
Esperando a que vuelvas.

Mª Amparo Díaz Rastrojo

lunes, 5 de diciembre de 2011

Hoy puede que crea en los milagros


Todo empezó con un abrazo ese mediodía de un casi-verano gijonés. No sabíamos dónde nos estábamos metiendo pero sabíamos que fuera lo que fuera ahí estábamos. Y llevábamos esperando ya un tiempo para poder sentir lo que sentíamos.
Todo transcurría como en una película: irreal, fantástico, completamente adjetivable. Nadie esperaba que algo así tuviera un futuro como el que ha resultado tener. Los días pasaban y sólo estábamos más cómodos, meciéndonos en la cuna del cobijo que nos dábamos el uno al otro. ¿Podía ir a mejor? Lo dudo. Lo único que podíamos hacer ya era caer, caer en un hoyo demasiado profundo para ser rescatados, y cada día sería un poco más difícil salir. Estábamos juntos, en esa típica escena en la que todo pasa alrededor de los protagonistas, mientras ellos se miran a los ojos, pero sin efectos especiales. Lo vimos pasar todo, juntos, vimos -sin quererlo- como dos adolescentes absolutamente incultos, inexpertos, inexplicablemente opuestos, crecían en una unión que a ojos de nadie tenía sentido.
Lo que sentíamos era tan intenso que los límites de los sentimientos, emociones, sensaciones y experiencias empezaron a desdibujarse. No queríamos un futuro juntos, pero parecía que no había manera de separarnos. No sabíamos, ni sabemos, qué es lo que sentimos exactamente. Sólo tenemos claro que nunca antes habíamos sentido algo así. Completamente llenos de un significado que desconocemos caminábamos, sabiéndonos eternos, o al menos en el recuerdo.
Esta es una relación que carece de sentido objetivo pero que está a rebosar de subjetividad, de miradas, de puntos de vista, de discusiones, de “te quieros”, de frases gritadas con odio, de miedos y de confianza. ¿Tú te crees que alguna vez volveré a sentir lo mismo por otra persona? Ni siquiera sé si me atrevo a contestar a esa pregunta.
Sigo tan perdidamente enamorada que me olvido, me abstraigo, me pierdo en sus ojos, sus brazos, sus palabras, sus desprecios, sus caricias… he encontrado mi Meca. Ese lugar al que ir periódicamente para encontrar algo en lo que creer. Porque a veces no entiendo el significado de milagro, pero otras veces lo tengo tan claro… Y todo empezó con un abrazo, dieciocho segundos, o catorce, no lo sé.

lunes, 14 de noviembre de 2011

¿Asturias o Madrid?

Últimamente me han preguntado en varias ocasiones, como es natural, si me gusta más Madrid (donde vivo) o Asturias (donde vivía hasta ahora). Los que preguntaban hacían tal cosa o bien porque les gustaba mucho Madrid o bien porque les gustaba mucho Asturias.
Ante esa pregunta no hago más que dudar, o, más bien, no hacía más que dudar, ya que hoy al llegar a Madrid de nuevo he encontrado una posible respuesta:

Ambos lugares me gustan o incluso me encantan, pero son tan diferentes y tan "extensos" que no caben bajo un mismo rasero.
Asturias es belleza, salud, arte en cada trazo de su paisaje. Es aire, tierra y mar, respirar y sentir. Como dicen en los anuncios "Asturias, paraíso natural". Incluso los hay que dicen que fue el lugar donde se encontraba el Edén o donde se encuentra hoy día. Asturias es color y vida. Allí está mi familia y momentos muy tiernos de mi infancia.

Madrid, en cambio, me produce diferentes sensaciones, con Madrid me siento más "identificada". La capital de nuestro país es asfalto, "adoquines", libertad, belleza en el gris del humo. Es pasado, presente y futuro.
Para mí Madrid es la salida de la habitación, sin salida, en la que estaba encerrada; no tiene verde pero los colores que tiene sabe utilizarlos.
Este lugar también es mi infancia, mi infancia más tierna, aquí veo mi madurez desde niña.
Nada ni nadie me ata a Madrid, me ato yo sola y si quiero me desato.


Todo esto me lleva a la conclusión de que Asturias me debería gustar más, pero Madrid me debería ofrecer más. Dependerá del día, hora, minuto y segundo de la pregunta mi respuesta, seguiré contestando Asturias o Madrid de manera absolutamente fortuita. Y si tenéis tiempo y paciencia os contaré esta misma historia. Suerte. BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop