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sábado, 4 de abril de 2015

Experiencias

«Te mereces mucho más que esto», le dije, consciente de que seis palabras no iban a arreglar el corazón dolorido de nadie. Nosotras somos así: sentimos mucho, muy fuerte y muy fácil.

El corazón apalizado le pesa en el pecho y se nota. Se le ve en la cara y en los ojos con ganas de llorar. 
Y a mí me duele que alguien tan vulgar pueda hacer que la persona más bonita -por dentro y por fuera- que he conocido en mi vida se sienta así de insignificante.
Pero somos así. Unos tanto y otros tan poco.

«A mí también me ha pasado, también he tolerado un poco de desprecio hasta que el desprecio acumulado estaba demasiado cerca como para pretender no verlo», dice una. «A mí también», dice la otra. Todas lo hemos permitido con nuestros tiernos veinte años. Sin saberlo, nos vimos inmersas en un "algo" con un "alguien" que no tendría que haberse merecido ni un "buenos días".
Aguantamos sin pensarlo porque nos enseñan a aguantarlo. Nos enseñan los finales felices y ¿no nos merecemos nosotras uno también?
Luchamos por una "historia de amor" que siempre es más grandiosa mientras ocurre que cuando la recuerdas, tres años después, con una copa de vino en la mano, tus amigas y una sonrisa de oreja a oreja.
Lo que no nos enseñan es que luchamos por momentos idealizados y no por nosotras mismas, que somos quienes más se lo merecen.
Así que luchemos, pero luchemos por lo que hay que luchar: por quererse, respetarse y conocerse a uno mismo.
El resto, si va, irá después.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Mente libre

Atrapada de pies y manos. ¡Ah! Deberían haberme atado también la mente porque no para quieta ni un segundo, soñando e imaginando cosas sobre el futuro, sobre el pasado.
Me doy órdenes a mi misma y me enfado cuando no las cumplo. Lloro y me regaño porque estoy más guapa cuando sonrío.
A quién le importa si tengo hambre y por eso me quejo o si en realidad estoy harta de estar en esta isla de un metro cuadrado y ver tierra firme a lo lejos. Si al menos me moviera yo y no todo lo que está a mi al rededor.
Y el mar que me asusta porque no sé lo que hay en el fondo. Me siento ciega. Como si hubieran apagado la luz. No veo caminos, sólo agua y sólo olas.
Echo la cabeza hacia atrás y simplemente quiero dejarme caer.
Oigo el silencio y mientras lo agradezco, pienso en lo mucho que me gustaría que fueran las ruidosas calles madrileñas.
Nunca me vale nada. Siempre lo quiero todo.
Krakatoa, or Krakatau, in the Sunda Strait between the islands of Java and Sumatra in Indonesia. Photo © Mpe'- Indra Prameswara
Krakatoa, or Krakatau, in the Sunda Strait between the islands of Java and Sumatra in Indonesia. Photo © Mpe'- Indra Prameswara

lunes, 20 de mayo de 2013


¡No voy a empezar diciendo que era una noche oscura! Es una tontería… Aunque lo era, y no voy a mentir, esa no será la frase con la que empiece mi libro.
Me preguntan algunos, preocupados, si es autobiográfico cuando les cuento el argumento, en parte lo entiendo, pero no, no es autobiográfico… O eso creo. En todo caso es metafórico.

“Todo ocurrió esa noche -oscura- en la que ella, de tan sólo 15 años, perdía la ilusión, las ganas de vivir en esta vida, que tan cruel le había arrebatado una de las pocas cosas que tenía.”
Creo que el comienzo mejor sería este. Es difícil tratar algunos temas, sin duda, no sé cómo se enfoca algo que crea tanto dolor, tanto daño. Mucho más difícil es todavía expresar un dolor que nunca has sentido.

“Aquel hombre apareció de la nada, sin un solo sonido que advirtiera su presencia, dispuesto a quitar lo que no se le había ofrecido. Sin un ápice de vergüenza se marchó después, igual que llegó,  creyéndose con las manos limpias siguió con su vida…”

miércoles, 16 de enero de 2013

Me he vuelto loca pero...

Extracto de una conversación real de WhatsApp.

"No sé en qué momento llamé falsas a tus amiguitas pero desde luego fue un momento de lucidez porque a ****** le gustaba ****** desde el principio y fue amiguísima conmigo y super comprensiva y la de su madre; tardaron 2 semanas en liarse y todos estabais encantados; cuando fui en tu cumpleaños, todas me odiaban secretamente porque sabían que lo natural era que yo las odiara, cosa que misteriosamente no era así; con todo el lío de twitter en ese fin de semana quedaron satisfechas [no sé si te das cuenta de que no sales hasta ahora en la historia, sabes porqué? Porque estás enchochao]; más tarde arreglé las cosas con ****** pero las amiguitas me siguieron odiando y ella seguía esperando ansiosa una explosión de mi rabia; yo me contenía; cuando me enteré de los planes de Nochevieja, estallé, porque tus amiguitas, además de ser falsas, parecen ser también unas evil bitches, porque ese plan estaba clarísimamente hecho anti-****** y todos lo sabían menos aparentemente tú, que tan listo eres; yo estallo, como ellas estaban deseando, para poder odiarme en libertad, y mis amigos intentan ayudarme, estar conmigo, consolarme... porque me conocen y saben lo mal que lo estoy pasando. Repito: mis amigos. Tú te pusiste de lado de las evil bitches y si llegas a tener la oportunidad... ZAS, osea que para mí, todas tus palabras suenan a "te dejé tirada".
Espero de verdad que **** y sus amiguitas no sean las mujerzuelas con las que vas a pasar toda tu vida (...) porque de verdad moriría de pena si no me invitaras a tu boda por culpa de some evil bitches, al menos que el cabreo definitivo sea por algo que hemos hecho en plena actividad de nuestra conciencia. Hasta aquí, ya puedes volver a tu vida de enamorado enchochao, que parece que tienes 15 años otra vez, dear. También puedes volver a ignorarme o a tratarme como si fueras superior, siento cierta lástima por todo lo que te pierdes."


You hurt me, you pay.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Esto no es un diario

No utilizo este blog como diario. No escribo sobre mí, al menos no todas las veces.
No me auto-complazco en el dolor, no me conoces, sólo lees lo que escribo, que deja al descubierto un trozo de mi alma para quienes quieran y sepan entenderme.
No me gusta sufrir, pero encuentro inspiradoras ciertas experiencias, mías y ajenas. Sobre eso escribo.
Que nadie intente echarme la culpa a mí de cómo los demás me tratan, y muchísimo menos creer saber cómo me tratan los demás por lo que escribo.
Soy una persona, con sentimientos, que ha sufrido, pero que ha sabido levantarse una y otra vez.
No soy lo que la gente piensa que soy:
No soy superficial, ni simple, ni corriente, ni similar a nadie. Nadie tiene derecho a juzgarme, porque si yo misma no me conozco bien... ¿Cómo te dignas a decirme que me conoces?
Cada día soy de un color, no eres tú quién me pinta con plastidecor.

Nadie va a detenerme, ni apartarme de lo que quiero hacer.

jueves, 9 de agosto de 2012

Tarde, tarde, tarde para salir del agujero

Ellos empezaron a tratarla como si fuera tonta osea que ella se dejó, que creyeran lo que creyeran no iba a dejar de ser quien era. A la gente parecía disgustarle menos, así que comenzó a comportarse como si de verdad tuviera pocas luces. Hacer las cosas sin darle vueltas, pasarlo mal y no pensar en ello, como si nunca hubiera tenido lugar en realidad.
Ocultar los sentimientos en un rincón oscuro porque los tontos no sufren, solo sonríen.
Sin que ella misma lo supiera, con todas esas capas de maquillaje ocultándolo, comenzó a caer.
Enterrada en ese hoyo tan profundo comenzó a preguntarse si había merecido la pena, pero era tarde, tarde, tarde.

sábado, 31 de marzo de 2012

Caíste

No puedes llegar a entender lo que le puede llegar a costar a alguien aceptarse a si mismo cuando nadie más le acepta, cuando la persona a la que más se quiere no puede con la realidad de la otra.
No tienes ni idea de lo que cuesta quererse cuando nadie más lo hace, no hay amor suficiente.
No es fácil crecer, desarrollarse, y no estar a gusto con el propio cuerpo. Peor aún, que la persona que más te importa tampoco vea esplendor en tu desnudez física y psíquica.
No puedes levantarte si nada ha cambiado desde el momento en el que caíste.

domingo, 11 de marzo de 2012

Una misma realidad

Difícil solución se presenta cuando ambos miembros en una discusión consideran que tienen razón:

-¿Te gusta como voy vestida?
-No.
-No me digas eso.
-Me has preguntado.

Qué le voy a hacer si me duele que me digas que no te gusto. Cuál es el remedio si vemos realidades distintas.
El criterio de cada uno puesto en duda cuando las opiniones son diferentes. Una misma realidad.
¿Por qué no aceptar que no te gusta algo porque no responde a tus deseos animales, porque no te satisface, porque no impresiona a los otros miembros de tu manada?
No es machismo o hembrismo. Solo quiero gustarte, ¿no lo entiendes?
Es un problema genético cuando lo único que intento es complacerte y no lo consigo, y lo paso mal.
Y me duele.
Eso es debilidad, aquí, ante ti.

lunes, 5 de marzo de 2012

Pecado capital

Muros contra la inseguridad y el miedo crean esos tacones de kilómetros de altura. No hay nadie que pueda detenerte cuando empiezas la sesión de maquillaje: ojos negros, bien negros, que nadie pueda descubrir que escondes tras esa mirada. Corrector, que esconda todas las cicatrices, que nadie conozca tu pasado, tu dolor. Un poco de colorete que contraste con la dureza de tus ojos negros, porque no eres fácil de comprender ni lo serás nunca, por mucho que intenten hacerte creer lo contrario. La falda tan corta como lo permita su nombre, porque no tienes nada que esconder en el cuerpo que se te ha dado y que todos se mueren por conocer... La lujuria y la pasión siempre fueron tus mejores amigas: impiden pensar.
No necesitas que nada ni nadie te diga que te quiere porque sabes que más temprano que tarde no serán más que mentiras las que escuchas. 

No necesitas dar explicaciones para tu falta de moral, porque nadie la tiene ya, que se olviden de enseñarte. Ninguno de los que te ve en acción -como reina de la noche, de la calle, de lo que se esconde tras la ropa- tiene derecho a juzgar porque en seguida se dejan cautivar por el perfume de tu sensualidad... "No hay pecado capital en la capital del pecado". 


Escóndete, cervatillo herido, bajo tu piel de lobo, que nadie va a encontrarte ahí.

viernes, 17 de febrero de 2012

Primer amor

No quiero seguir escribiendo sobre ti. Quiero que abandones mi mente y desalojes mi corazón. Vete. Estoy cansada, agotada, exhausta.
Has agotado las lágrimas, las fisuras de autoestima, el dolor, la distancia.
El mundo se ha parado ahora, y ha empezado a girar en direcciones opuestas para ti y para mí. Al mismo tiempo.

No estoy preparada para dejarte marchar, primer amor.

viernes, 20 de enero de 2012

Volver a casa


¿Y qué quieres que te diga? Que las cosas pasan, la marea sube y baja, hace frío, hace calor... Y algunas cosas no tienen remedio, porque la gente cambia al igual que las prioridades.
Y yo no he perdido nada más que el tiempo. Y lo mejor son esos días en los que me acuerdo de todo, de repente, primero hago una mueca y luego sonrío, no he hecho más que ganar desde entonces.

Echo de menos el mar, ¿quién lo diría? Pero siempre estará ahí, como amigo fiel, esperándome, esperando a que vuelva a casa. Eso sí que merece la pena.

miércoles, 18 de enero de 2012

Quizás mañana

Estoy tan profundamente agotada, cansada asqueada... que la verdad es que me da igual, no me importa.
No siento nada y a la vez lo siento todo. No escribo sobre mis sentimientos porque no sé que escribir. Siento un vacío de palabras, de sentimientos, de razones.
Pasan los días y se me olvida, se me olvida el día anterior, se me olvida la vida. Los días son eternos, no pasa el tiempo. EL trabajo se me acumula pero yo sigo haciendo las cosas mal, muy en mi línea.
La gente, de repente, me cae mal. Gente que sé que me aprecia. Estoy teniendo una sobrecarga de sentimientos, de emociones... O de falta de ellos. Estoy como en coma. No siento, o siento demasiado. No soy capaz de ordenar mis sentimientos para escribir. Lloro sin parar, sin sentido a veces. Me resulta maravillosa mi mente, tan difícil de desentrañar. Tanto dolor que me causa... o que no.
La verdad es que no estoy segura de nada, pero me siento tan sola. Tan sola. Tan vacía. Vacía.
Y no duele. Hoy.
Duele pensar que llevo aquí dos semanas y siento miedo del paso del tiempo. Veo a la gente cumplir 19 años y tengo pánico. Porque van a llegar, nuestros 3 años estancados y mis 19 años en un bucle.
Me siento traicionera. Me siento dolida, cuando no hay nada por lo que padecer. Me siento cruel.
Y hoy no acaba.
Quizás mañana.
No os preocupéis, quizás mañana.

sábado, 14 de enero de 2012

200 entradas y lo que queda

No consigo escribir una maldita entrada para el blog que se merezca ser mi entrada número 200. Osea que aquí está.
Esta es mi entrada número doscientos.
Doscientos.
He escrito doscientas entradas, de las cuales mucho más de un cincuenta por ciento tienen que ver contigo. Sí, contigo. Todos sabemos de quién hablo. Da igual, él nunca lee esto.
El resto de las entradas que no hablan de él -aunque en realidad todas llevan su esencia- hablan sobre crecer, sobre los cambios que estoy viviendo en esta vida, vida de una niña que quiere crecer y dejar tantas cosas atrás como atada se siente al pasado.
Esta soy yo, tengo de todo, no tengo nada. Tengo dos manos con las que escribo, probablemente es lo que más me gusta de mí, os guste al resto o no.
Soy feliz, lo soy, lo admito. En estos casi dos años que llevo escribiendo en este blog me he dado cuenta de tantas cosas... Respecto a mí y respecto a los demás, respecto al mundo y respecto a mi círculo de conocidos más cercanos.
He salido, por fin, de la burbuja en la que me encontraba, como si fuera un pollito metido en un huevo... o una serpiente, que los reptiles también son ovíparos y fíjate, no tengo porque ser un "dulce" pollito, puedo ser una "malvada" serpiente. O simplemente podemos aprender de una vez por todas a no verlo todo o blanco o negro, que tan ridículo resulta.
Bueno, pues mientras salía de este lugar en el que me encontraba escondida, prácticamente ajena a todo lo que pasaba fuera, he aprendido que la gente no es tan fácil como pensaba, que tampoco todos son buena gente y que lo más común es que a la gente le importa muy, muy, muy poco como me sienta yo.
Yo era la triste niña ingenua que sale de su casa y se encuentra con que no todo son sonrisas.
Durante años y años, por cada maldad de la gente me he echado la culpa. Me ha costado AÑOS salir de mi cascarón. Y aquí estoy, más viva que nunca. Herida. Caída. Curada. De nuevo en pie.
Y de lo que más recientemente me he dado cuenta es de que como yo estamos todos, que todo viene del dolor, de la experiencia. Que no soy la única que se siente triste, que no estoy sola, que se puede todo se puede superar.

Hasta hoy he ido creciendo, pero lo mejor de todo es que lo que me queda por aprender es mucho más que lo que ya he aprendido.

Gracias a todos y a cada uno de los que hayáis leído este blog, ya sea de paso o con frecuencia. No tenéis ni idea, no podéis imaginar lo que significa para mí.
A partir de hoy, al que me diga que ha leído mi entrada -esta o cualquier otra- le daré un abrazo, porque mi agradecimiento es inimaginable y eso es todo lo que puedo ofrecer.

Gracias.

viernes, 6 de enero de 2012

Prejuicio

Puede ser de todo: lista, tonta, habladora, callada, sincera, mentirosa... Mil adjetivos pueden describirme si dependemos del punto de mira.
Cualquier comportamiento es en seguida juzgado y encasillado, casi siempre injustamente, pocas veces hay vuelta atrás.
Puedo ser cualquier cosa, "tonta, ciega, sordomuda, torpe, plasta y testaruda", puedo ser mujer o ser niña, fuerte o débil, llorica o insensible.
Pero hay algo que no soy y que nunca seré, -mientras esté en mi mano- yo no soy insustancial o insípida sino intensa.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Para la Marilyn que pocos quieren conocer

La musa de este blog es Marilyn Monroe, por si no había quedado claro antes. Marilyn es una completa olvidada -a pesar de lo que parece- en el mundo. Solo se la recuerda como el mito sexual y por ser el icono que es ahora. Pero en Norma Jeane había una niña perdida, una adolescencia inexistente, mucho arte sin explotar y sobre todo, había mucho miedo. Marilyn Monroe es para mí un mito porque a pesar de lo que todos pensaban de ella, a pesar de cómo la trataban todos, ella se ha convertido en lo que es. Un icono. Un mito.
Ellos la mataron. Todos aquellos que solo veían en ella sexo y dominación. Marilyn era una artista que no consiguió brillar todo lo que debería haber brillado, por el lastre de su pasado y de como era. Y de "Norma Jeanes" está lleno el mundo, mujeres despreciadas, a día de hoy, porque solo son un cuerpo a ojos de los demás. Y yo lo siento, lo siento en el alma.
Ella escribía. Tenía una ortografía desastrosa y algunos se reían de eso, aunque fuera con cariño. Yo también me hubiera escandalizado si la mujer más bella del mundo, y también la más famosa, hubiera escrito delante de mis narices un "estava". Pero ella escribía lo que sentía, porque sabía que nadie oía su voz cuando hablaba.
Ella es para mí una musa, un ejemplo a seguir, un modelo. Ella merece ser recordada por lo que era y no por lo que es.

Una historia de maltrato y dolor re-empieza cuando desaparece un personaje, porque el maltratado tiene todas las de ganar entonces. Qué pena que sea siempre demasiado tarde para ver una sonrisa más, una caída de pestañas, un reflejo del sol en dorados tirabuzones.

A veces tan horrible es la vida que mi cabecita se plantea si alguna vez sonrió y sintió esa sonrisa...



La foto que preside mi blog desde hace ya muchos muchos meses es una foto de Marilyn Monroe, en la que, la primera vez que la vi, me daba la sensación de que tenía un bolígrafo en la mano. Vi por unos segundos a una Marilyn pensativa y divertida porque estaba escribiendo... Ese es el porqué.




“Ay maldita sea, me gustaría estar muerta
-absolutamente no existente-
ausente de aquí –de todas partes-
pero cómo lo haría
Siempre hay puentes-
el puente de Brooklyn
Pero me encanta ese
Puente (todo se ve hermoso desde su altura
y el aire es tan limpio) al caminar parece parece
tranquilo a pesar de tantísimos
coches que van como locos por la parte de abajo.
Así que tendrá que ser algún otro puente
uno  feo y sin vistas
-salvo que me gustan en especial todos los puentes-
Tienes algo…
Y además nunca he visto un puente feo”


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Las vueltas dan vida

Todo empieza jugando, de risas como dicen algunos. Entre amigos se ponen a pensar en series o películas y a identificarse cada uno con un personaje. Al principio es gracioso, cuando ves similitudes, cuando encuentras el parecido. Pero en el momento en el que te toca a ti -estúpido egoísmo, estúpida inseguridad- el personaje no es quien te esperabas. Parece ridículo, pero es cierto. Entonces es cuando ves realmente como te ve la gente, te montas tus paranoias y ves características en el personaje que crees que se te atribuyen y que a veces, simplemente, es por eliminación. No eres quien esperabas ser. No das la imagen que creías dar.
ES ridículo, lo sé, sobre todo en el contexto en el que me ha ocurrido a mí, hoy. Es desesperante ver como en tu cabeza el tema empieza a dar vueltas, a gritarte cosas que no quieres escuchar, a sorprenderte con adjetivos con los que -aunque es lo último que deseabas- te identificas. Ya no hay en ti la persona que había hacía unos minutos. Y es que tu mente es excesivamente metomentodo, siempre igual, haciendo el daño que otros no hacen, para poder llorar después.

En realidad no es tan importante, y, en el fondo, lo sabes. Eres quien eres... ¿sí? O quizás no... Eres tú quien decide tu personalidad, ¿o son las circunstancias? 
Y es que entonces estás rozando la indecisión.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Cuando no hay nada

Esa sensación de que todo se te cae encima, cuando no hay nada. Estar despierta y dormida, cansada de lo mismo de siempre. Cansada de quererte y de no verte, de verte y no quererte. Sentir un vacío, un agujero negro que parece que se traga sigilosamente cada partícula de sonrisa, sentir como que no hay nada que se pueda hacer. Todo es gris y turbio, aunque me fascina el color de las hojas cayendo sobre mí, diciendo que se ha acabado el verano, para bien o para mal. Todo es mañana o ayer, nada es hoy, nada es posibilidad, todo es desastre, desesperación. Ríe para que al instante siguiente una bocanada de aire helado te congele por dentro, te deje frío, muerto. En silencio.
Por las noches me entra miedo al ver el mañana que me viene encima, amenazando. Grito pero nadie me escucha. ¿Cuánto cuesta despertar y sentirse bien, por favor? Pero creo que no puedo permitírmelo. Fuerzas a nivel menos diez que me miran sarcásticamente, "te estás volviendo loca, Marina". BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

viernes, 4 de noviembre de 2011

No sé nada de moda

Hay algo que odio sobre la moda, algo que odio con toda mi alma. Empezaré por el principio:
Me encantan las compras, me encanta la sofisticación y la elegancia. Me gusta preocuparme por como me veo, pasarme el tiempo pensando con qué combinar o dejar de combinar una falda de encaje color nude, las pasarelas y fijarme como visten los que salen en las revistas.
Me gusta dar consejos de moda y de maquillaje y sobre todo me hace alucinar que alguien me los pida.
Pero hay algo que detesto y es que la moda parece obligar a sus seguidores a adornarse con mil abalorios -como si fueran un árbol de Navidad-, con diferentes y exagerados estampados o con prendas imposibles que parece que nadie jamás va a ponerse, por el simple hecho de que son prendas sinsentido.

A mí me gusta la moda, pero soy una persona sencilla para todo y no me verás con estampados llamativos o de colores que te griten en la cara. Me gusta la sencillez en todos sus aspectos.
Si después de sencilla tuviera que calificarme con otro adjetivo, ese sería sin duda práctica. Soy una chica práctica a la que un collar, por bonito que sea, le molesta al caminar. Un anillo, sobre todo los más grandes que son los que más amo, molesta a la hora de comer o de utilizar la manos para algo.
Las pulseras sí que son el peor invento: se mueven, rozan, suenan... Molestan.

Todo esto hace que mis modelitos se basen en los colores y en las formas, dejando de lado los demás elementos fashionistas que acabo de mencionar.
Y aún así, por narcisista que pueda sonar, me encanta mi estilo y me parece que sé de moda. Lo que me hace tener ganas de participar en concursos.
Esto me lleva a ver fotos de otros posibles participantes o ejemplos puestos por los propios organizadores.
Entonces lo veo: mil collares, mil pulseras y mil anillos. Pelo absolutamente imposible para la vida diaria. Prendas de ropa -preciosas- pero que parecen incomodísimas o que en cualquier persona normal resultarían ridículas. Colores delirantes, todos mezclados.
Y llego yo, con mi camiseta roja, mis vaqueros y mis converse negras. Y me parece que voy divina.

¿Qué se hace entonces?

Me lleva a preguntarme, terrible mente la mía, si es que yo visto mal. Me lleva a pensar que en realidad lo que pasa es que yo no tengo ni idea de moda.
Porque esos looks me gritan a la cara que la moda es exuberancia, exageración, sobrecarga de accesorios... Llamar la atención.

Y para mí la moda solo es una forma de expresión.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Oda al ego

Señores y señoras, mi ego destrozado por una rubia una vez más, soy tan débil y envidiosa... Lo siento, lo siento mucho, pero ella me ha roto en mil pedazos con su dorado pelo largo al viento de la fría noche. 
Como si yo tuviera autoestima para estar perdiéndola por las esquinas.