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jueves, 5 de marzo de 2015

Viento

Si uno de los dos tiene que seguir sintiendo algo, que sea yo. Que construya yo la casa desde los cimientos para que soporte mi ego, por pensar que en ningún momento podrías dejar de quererme.
Y si viene el viento y la tira, adelante, así descansaré de la angustia de saber que no vuelves. Que no volverás. Que te has marchado.
Y no será por mí, ni por lo que pasó, ni por lo que podría haber pasado. No será por las oportunidades que te ofrecí o dejé de ofrecerte. Ni por mi carácter ni por mi cabezonería.
Quizás después de veinte casas construidas y veintiún huracanes de rabia y desesperación, me de cuenta de que ni es para ti ni es para mí. Que si te fuiste es porque quisiste. Porque yo quise que te fueras. Porque no fui capaz de admitirlo, ni entonces ni ahora.
Que sople el viento más y más fuerte, que me traiga tus ojos un sueño y se los lleve la luz de la mañana. Que sienta tus labios cuando una lágrima alcance los míos.
Que no haya otro verde igual al que veo en el fondo de mi mente.
Que todos los demás colores parezcan borrosos.
Que el viento me tire abajo, que me despeine el pelo, que me arranque el alma.
Que borre tus huellas.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Hoy puede que crea en los milagros


Todo empezó con un abrazo ese mediodía de un casi-verano gijonés. No sabíamos dónde nos estábamos metiendo pero sabíamos que fuera lo que fuera ahí estábamos. Y llevábamos esperando ya un tiempo para poder sentir lo que sentíamos.
Todo transcurría como en una película: irreal, fantástico, completamente adjetivable. Nadie esperaba que algo así tuviera un futuro como el que ha resultado tener. Los días pasaban y sólo estábamos más cómodos, meciéndonos en la cuna del cobijo que nos dábamos el uno al otro. ¿Podía ir a mejor? Lo dudo. Lo único que podíamos hacer ya era caer, caer en un hoyo demasiado profundo para ser rescatados, y cada día sería un poco más difícil salir. Estábamos juntos, en esa típica escena en la que todo pasa alrededor de los protagonistas, mientras ellos se miran a los ojos, pero sin efectos especiales. Lo vimos pasar todo, juntos, vimos -sin quererlo- como dos adolescentes absolutamente incultos, inexpertos, inexplicablemente opuestos, crecían en una unión que a ojos de nadie tenía sentido.
Lo que sentíamos era tan intenso que los límites de los sentimientos, emociones, sensaciones y experiencias empezaron a desdibujarse. No queríamos un futuro juntos, pero parecía que no había manera de separarnos. No sabíamos, ni sabemos, qué es lo que sentimos exactamente. Sólo tenemos claro que nunca antes habíamos sentido algo así. Completamente llenos de un significado que desconocemos caminábamos, sabiéndonos eternos, o al menos en el recuerdo.
Esta es una relación que carece de sentido objetivo pero que está a rebosar de subjetividad, de miradas, de puntos de vista, de discusiones, de “te quieros”, de frases gritadas con odio, de miedos y de confianza. ¿Tú te crees que alguna vez volveré a sentir lo mismo por otra persona? Ni siquiera sé si me atrevo a contestar a esa pregunta.
Sigo tan perdidamente enamorada que me olvido, me abstraigo, me pierdo en sus ojos, sus brazos, sus palabras, sus desprecios, sus caricias… he encontrado mi Meca. Ese lugar al que ir periódicamente para encontrar algo en lo que creer. Porque a veces no entiendo el significado de milagro, pero otras veces lo tengo tan claro… Y todo empezó con un abrazo, dieciocho segundos, o catorce, no lo sé.

martes, 13 de julio de 2010

Suddenly

No sé porqué la gente se empeña en quitarle el color a las fotos, blanco y negro, sepia...
Me gusta el color, me gusta el calor. 
Una foto en blanco y negro es fría y ausente.
Me gusta el brillo de tus ojos y el azul de mi camiseta.
Los colores son quiénes escogen como va a ser mi día perfecto.

lunes, 12 de julio de 2010

.

Aire, verde como tus ojos. Luces que resplandecen y me deslumbran. Todas las palabras dicen lo mismo. Estamos perdidos, nadie sabe a dónde vamos y no sabemos ni nuestro nombre.
Desastre, desorden, hoy me he dado un golpe en la cabeza.
Laten mis venas y no mi corazón, no sé que está pasando. Hemos ganado.
Sólo veo rojo, creo que estoy sangrando.
Sonríe, puede que sea la última vez que te beso.

sábado, 19 de junio de 2010