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jueves, 14 de mayo de 2015

Caminando a casa

Nantucket
Nantucket, Massachusetts
Hazme olvidar. 
Dame besos nuevos y di esos te quieros que me dices sin fundamento ni motivo ni excusa.
Regálame halagos que ni quiero ni merezco. 
Déjame quererte un poco.
Haz que la luz que busco cada mañana se me cuele entre las rendijas de la persiana sin quererlo.
Haz que deteste cosas nuevas y que aprenda algo más de mí con cada "cuéntame más".
Miénteme un poco, aunque me lo crea y luego me sienta tonta y te odie.
Haz que quiera olvidarte.
Deja que la vida tome las riendas, ya sé que no es para siempre.



lunes, 20 de mayo de 2013


¡No voy a empezar diciendo que era una noche oscura! Es una tontería… Aunque lo era, y no voy a mentir, esa no será la frase con la que empiece mi libro.
Me preguntan algunos, preocupados, si es autobiográfico cuando les cuento el argumento, en parte lo entiendo, pero no, no es autobiográfico… O eso creo. En todo caso es metafórico.

“Todo ocurrió esa noche -oscura- en la que ella, de tan sólo 15 años, perdía la ilusión, las ganas de vivir en esta vida, que tan cruel le había arrebatado una de las pocas cosas que tenía.”
Creo que el comienzo mejor sería este. Es difícil tratar algunos temas, sin duda, no sé cómo se enfoca algo que crea tanto dolor, tanto daño. Mucho más difícil es todavía expresar un dolor que nunca has sentido.

“Aquel hombre apareció de la nada, sin un solo sonido que advirtiera su presencia, dispuesto a quitar lo que no se le había ofrecido. Sin un ápice de vergüenza se marchó después, igual que llegó,  creyéndose con las manos limpias siguió con su vida…”

sábado, 6 de octubre de 2012

Corazón roto

Y mientras lloraba desconsoladamente mis propios brazos rodeaban mi cuerpo impidiendo que me cayera en trozos. En mi mente estaba segura que toda yo iba desmoronándome poco a poco en mi estructura, sintiendo como cada pequeño trozo, cada milímetro de carne, cada hueso, cada tendón se partía.
Mi interior estaba en ruinas al día siguiente. Tantas lágrimas había perdido, tanto dolor inexplicable. Ya no sentía mi cuerpo como algo que a mí me perteneciera, había perdido el control del sufrimiento y ni una sola parte de mí era consciente de mi todo.
Ese agujero en la boca de lo que llaman estómago, ese agujero interior, esa oscuridad que quedaba de mí. No me partiste en dos, me dejaste en la nada.

lunes, 9 de abril de 2012

Dejamos de conocernos

Era una niña, ¿qué pudo llamarte la atención de mí? ¿Mis inocentes catorce años? ¿Fueron mis tirabuzones para la ocasión o ese vestido de color rojo? Era una niña, y más para tus ojos, que tanto habían visto. No entiendo, qué viste, qué hizo que me llamaras, qué hizo que meses más tarde olvidaras mi existencia a pesar de tenerme tan presente.
Yo no estaba preparada para que alguien como tú entrara en mi vida, pero dio igual porque te asomaste por la puerta y te fuiste. No estaba preparada para tus largos dieciocho años.
Todavía me pregunto, de vez en cuando, en mis ratos muertos, qué pasó esa noche en la que "nos conocimos" y que pasó ese día en el que "dejamos de conocernos".

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Quién me ha robado el aliento?


¿Qué debería hacer? ¿Cuál es el plan? ¿Significa la distancia la desaparición del amor? ¿Es una pausa o un fin? Es tan difícil de entender esta desconexión que dudo que llegue a entenderla pronto. Pienso y pienso y no sé realmente que está pasando. No sé si debería tener claro que aquí ha llegado el punto final, si ese cambio fue el punto de inflexión.


¿Cómo saber si ya no te quiero? Peor aún, ¿cómo saber cuando has dejado de quererme?
Yo sabía que algo así no funcionaría, solo he estado engañandome durante meses. ¿O no?
¿Dónde están mis respuestas? ¿Quién me ha robado el aliento? ¿Y los latidos?
¿Qué se supone que debo hacer si ya no hay nada más? Qué probable es que esté exagerando, que las cosas sigan como siempre, que nuestros corazones sigan sonando al compás. Qué probable es que ya no te acuerdes de cómo era mi risa o de cuál es mi cara cuando estoy enfadada.
¿Hasta dónde llega la agonía y cuándo llega la aceptación del hecho?
¿Cómo superar una caída tan larga?


Cientos de veces he dicho que cada día se hace más difícil salir del agujero negro en el que he caído, ¿vas a apartar la mano que me salva del precipicio? ¿Vas a conseguir que llore? Debería conocerme, o conocernos, como para saber cuando hay que parar pero nadie se atreve a decirle al otro que ésta es la última página de nuestro libro, del libro que escribimos juntos.

miércoles, 14 de julio de 2010

Justo ahí.

En donde el sentido de las palabras se pierden y sólo el corazón entiende lo que pasa es donde te necesito.

lunes, 12 de julio de 2010

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Aire, verde como tus ojos. Luces que resplandecen y me deslumbran. Todas las palabras dicen lo mismo. Estamos perdidos, nadie sabe a dónde vamos y no sabemos ni nuestro nombre.
Desastre, desorden, hoy me he dado un golpe en la cabeza.
Laten mis venas y no mi corazón, no sé que está pasando. Hemos ganado.
Sólo veo rojo, creo que estoy sangrando.
Sonríe, puede que sea la última vez que te beso.