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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Money makes de world go round

Como nueva adulta me empiezan los problemas de pasta. Ay señor, el dinero, ¡qué suplicio!
¿Quién me mandaría a mí irme a vivir fuera de casa de mis padres aunque siga siendo una mantenida? Ahora tengo que pedirles más dinero a mis señores progenitores o a quien pueda, que es -al menos para mí- una de las cosas más vergonzosas que existe.
Y no es que gaste mucho, o al menos eso me parece, ¡pero es que el dinero desaparece! ¿Dónde se marcha? ¿Quién me lo quita?
No me acuerdo de dónde lo desperdicié la última vez... No me he comprado ese precioso vestido que llevaba  mirando unos días, o ese collar que vi aquel día. Pero el dinero ya no está.
Que si hamburguesa por aquí, que si chocolate por allá, que si tal que si cual...
¡Ahora ya sé lo que vale un peine!

viernes, 12 de noviembre de 2010

Ya no estás conmigo

He pensado en ello otra vez. otra vez más... Y todavía estamos en Noviembre. Tengo miedo... Siempre tengo miedo. Pero esta vez no es por algo que pueda pasar, es por algo que va a pasar. Septiembre no va a dejar de ser, porque lo que no es no existe, por lo tanto es impensable.
Septiembre no va a dejar de venir. Siempre va a estar ahí, después de agosto. Esperando, acechando... Y yo me muero de miedo. Voy a quedarme sola, vacía, desesperadamente incompleta. Y en cambio tú no vas a desaparecer, vas a seguir existiendo en todo tu tú. Y yo voy a ser consciente. Y yo a cientos de kilómetros de ti no voy a ser yo, hasta que me acostumbre, que supongo que llegará ese día.
Me voy Carlos, te dejo aquí y me voy probablemente para siempre.
Probablemente solo volveré para visitar. Y si algún día vuelvo para quedarme se habrá apagado la llama.
Y siento decir que he mentido, descaradamente.
Donde hubo fuego siempre quedarán las cenizas, pero las cenizas nunca volverán a prender.
Y tengo tanto miedo... Escribir tu nombre me ha hecho darme cuenta de lo real que es esto... A veces pienso que no soy realmente consciente que ya tenemos nuestro punto y final escrito.
Punto y final.
No puedo imaginar lo que es estar sin ti, porque eres prácticamente todo lo que conocido, todo lo que he tenido.
Voy a perder el mejor sitio del mundo, tus brazos. Y lo peor es que mi yo futura ya te ha perdido, es decir que de una manera o otra ya no estás conmigo.
No lo estás.
Para siempre.