Mostrando entradas con la etiqueta caer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta caer. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de abril de 2015

Experiencias

«Te mereces mucho más que esto», le dije, consciente de que seis palabras no iban a arreglar el corazón dolorido de nadie. Nosotras somos así: sentimos mucho, muy fuerte y muy fácil.

El corazón apalizado le pesa en el pecho y se nota. Se le ve en la cara y en los ojos con ganas de llorar. 
Y a mí me duele que alguien tan vulgar pueda hacer que la persona más bonita -por dentro y por fuera- que he conocido en mi vida se sienta así de insignificante.
Pero somos así. Unos tanto y otros tan poco.

«A mí también me ha pasado, también he tolerado un poco de desprecio hasta que el desprecio acumulado estaba demasiado cerca como para pretender no verlo», dice una. «A mí también», dice la otra. Todas lo hemos permitido con nuestros tiernos veinte años. Sin saberlo, nos vimos inmersas en un "algo" con un "alguien" que no tendría que haberse merecido ni un "buenos días".
Aguantamos sin pensarlo porque nos enseñan a aguantarlo. Nos enseñan los finales felices y ¿no nos merecemos nosotras uno también?
Luchamos por una "historia de amor" que siempre es más grandiosa mientras ocurre que cuando la recuerdas, tres años después, con una copa de vino en la mano, tus amigas y una sonrisa de oreja a oreja.
Lo que no nos enseñan es que luchamos por momentos idealizados y no por nosotras mismas, que somos quienes más se lo merecen.
Así que luchemos, pero luchemos por lo que hay que luchar: por quererse, respetarse y conocerse a uno mismo.
El resto, si va, irá después.

viernes, 4 de octubre de 2013

Tensionales

Me tumbo en el suelo para escuchar el silencio de mi casa vacía. Estiro la espalda e intento que mis lumbares toquen el suelo. Miro al techo... Todo resulta tan real como de ensueño en este momento.
Mis dolores de cabeza que han sido diagnosticados como tensionales han vuelto a aparecer en los últimos días, después de casi tres semanas de letargo total: dormir, comer, internet, algo de ejercicio, dormir, comer... La única explicación posible y aceptable por mi razonamiento es la vuelta a clase. Veinte años y sigo emocionándome, solo un poquito, por el comienzo de un nuevo curso. Esa sensación de clases, compañeros nuevos. Incluso en pensar que este año puede que esté en un piso diferente... Me hace sonreír.
Los últimos dos años han pasado tan rápido como una semana medianamente divertida y estoy en el ecuador teórico de la carrera.
Y aquí estoy, tirada en el suelo, solo oyendo de lejos el ruido de la televisión de algún vecino, pensando en cómo he llegado hasta aquí, hasta este momento.
Tirada en el suelo intentando pensar en que no es mi segunda posibilidad la que me provoca los dolores de cabeza, que no es el ver el precipicio por donde he caído unas cuántas veces lo que me produce tensión.

Nos enseñan a creer en el amor, pero una vez me dijeron "no te cases nunca, te arruinará la vida".

miércoles, 16 de enero de 2013

Me he vuelto loca pero...

Extracto de una conversación real de WhatsApp.

"No sé en qué momento llamé falsas a tus amiguitas pero desde luego fue un momento de lucidez porque a ****** le gustaba ****** desde el principio y fue amiguísima conmigo y super comprensiva y la de su madre; tardaron 2 semanas en liarse y todos estabais encantados; cuando fui en tu cumpleaños, todas me odiaban secretamente porque sabían que lo natural era que yo las odiara, cosa que misteriosamente no era así; con todo el lío de twitter en ese fin de semana quedaron satisfechas [no sé si te das cuenta de que no sales hasta ahora en la historia, sabes porqué? Porque estás enchochao]; más tarde arreglé las cosas con ****** pero las amiguitas me siguieron odiando y ella seguía esperando ansiosa una explosión de mi rabia; yo me contenía; cuando me enteré de los planes de Nochevieja, estallé, porque tus amiguitas, además de ser falsas, parecen ser también unas evil bitches, porque ese plan estaba clarísimamente hecho anti-****** y todos lo sabían menos aparentemente tú, que tan listo eres; yo estallo, como ellas estaban deseando, para poder odiarme en libertad, y mis amigos intentan ayudarme, estar conmigo, consolarme... porque me conocen y saben lo mal que lo estoy pasando. Repito: mis amigos. Tú te pusiste de lado de las evil bitches y si llegas a tener la oportunidad... ZAS, osea que para mí, todas tus palabras suenan a "te dejé tirada".
Espero de verdad que **** y sus amiguitas no sean las mujerzuelas con las que vas a pasar toda tu vida (...) porque de verdad moriría de pena si no me invitaras a tu boda por culpa de some evil bitches, al menos que el cabreo definitivo sea por algo que hemos hecho en plena actividad de nuestra conciencia. Hasta aquí, ya puedes volver a tu vida de enamorado enchochao, que parece que tienes 15 años otra vez, dear. También puedes volver a ignorarme o a tratarme como si fueras superior, siento cierta lástima por todo lo que te pierdes."


You hurt me, you pay.

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Quién me ha robado el aliento?


¿Qué debería hacer? ¿Cuál es el plan? ¿Significa la distancia la desaparición del amor? ¿Es una pausa o un fin? Es tan difícil de entender esta desconexión que dudo que llegue a entenderla pronto. Pienso y pienso y no sé realmente que está pasando. No sé si debería tener claro que aquí ha llegado el punto final, si ese cambio fue el punto de inflexión.


¿Cómo saber si ya no te quiero? Peor aún, ¿cómo saber cuando has dejado de quererme?
Yo sabía que algo así no funcionaría, solo he estado engañandome durante meses. ¿O no?
¿Dónde están mis respuestas? ¿Quién me ha robado el aliento? ¿Y los latidos?
¿Qué se supone que debo hacer si ya no hay nada más? Qué probable es que esté exagerando, que las cosas sigan como siempre, que nuestros corazones sigan sonando al compás. Qué probable es que ya no te acuerdes de cómo era mi risa o de cuál es mi cara cuando estoy enfadada.
¿Hasta dónde llega la agonía y cuándo llega la aceptación del hecho?
¿Cómo superar una caída tan larga?


Cientos de veces he dicho que cada día se hace más difícil salir del agujero negro en el que he caído, ¿vas a apartar la mano que me salva del precipicio? ¿Vas a conseguir que llore? Debería conocerme, o conocernos, como para saber cuando hay que parar pero nadie se atreve a decirle al otro que ésta es la última página de nuestro libro, del libro que escribimos juntos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Hoy puede que crea en los milagros


Todo empezó con un abrazo ese mediodía de un casi-verano gijonés. No sabíamos dónde nos estábamos metiendo pero sabíamos que fuera lo que fuera ahí estábamos. Y llevábamos esperando ya un tiempo para poder sentir lo que sentíamos.
Todo transcurría como en una película: irreal, fantástico, completamente adjetivable. Nadie esperaba que algo así tuviera un futuro como el que ha resultado tener. Los días pasaban y sólo estábamos más cómodos, meciéndonos en la cuna del cobijo que nos dábamos el uno al otro. ¿Podía ir a mejor? Lo dudo. Lo único que podíamos hacer ya era caer, caer en un hoyo demasiado profundo para ser rescatados, y cada día sería un poco más difícil salir. Estábamos juntos, en esa típica escena en la que todo pasa alrededor de los protagonistas, mientras ellos se miran a los ojos, pero sin efectos especiales. Lo vimos pasar todo, juntos, vimos -sin quererlo- como dos adolescentes absolutamente incultos, inexpertos, inexplicablemente opuestos, crecían en una unión que a ojos de nadie tenía sentido.
Lo que sentíamos era tan intenso que los límites de los sentimientos, emociones, sensaciones y experiencias empezaron a desdibujarse. No queríamos un futuro juntos, pero parecía que no había manera de separarnos. No sabíamos, ni sabemos, qué es lo que sentimos exactamente. Sólo tenemos claro que nunca antes habíamos sentido algo así. Completamente llenos de un significado que desconocemos caminábamos, sabiéndonos eternos, o al menos en el recuerdo.
Esta es una relación que carece de sentido objetivo pero que está a rebosar de subjetividad, de miradas, de puntos de vista, de discusiones, de “te quieros”, de frases gritadas con odio, de miedos y de confianza. ¿Tú te crees que alguna vez volveré a sentir lo mismo por otra persona? Ni siquiera sé si me atrevo a contestar a esa pregunta.
Sigo tan perdidamente enamorada que me olvido, me abstraigo, me pierdo en sus ojos, sus brazos, sus palabras, sus desprecios, sus caricias… he encontrado mi Meca. Ese lugar al que ir periódicamente para encontrar algo en lo que creer. Porque a veces no entiendo el significado de milagro, pero otras veces lo tengo tan claro… Y todo empezó con un abrazo, dieciocho segundos, o catorce, no lo sé.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Agua turbia

Cuando un vaso está lleno de agua turbia lo más probable es que cuando vayas a beberlo te des cuenta y lo vacíes.
En cambio si el vaso permanece, porque el agua -aunque turbia- te resulte interesante, el vaso va llenándose cada vez más de ese agua sucia y desagradable. Entonces se derrama y ya es de difícil remedio.

martes, 2 de agosto de 2011

Después

El verano viene como se marcha. Sin que nadie se dé cuenta, aunque todos saben que pasará. Pero yo estoy atenta a cada movimiento, porque sé lo que viene después.
El futuro me respira en la nuca y me pregunto si es de verdad lo que creo o no es más que una montaña de miedos, de inseguridades, de dudas.
Quizás mi futuro cambiara hace tiempo, aunque yo siga agarrada a aquel sueño que prometía hacerme grande.
Pero hoy es agosto, y septiembre está mirando con esos ojos fríos, amenazando a mi corazón con quitarle lo único que le daba calor.
Y yo estoy segura, sé, que no es aquí -donde todo a mi alrededor se ha podrido como si yo fuera venenosa- donde debo permanecer. Mi día de mañana no continúa con esta humedad que se mete en mis huesos. BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

domingo, 17 de julio de 2011

Infinito

Me pregunto si me echarás de menos; si te despiertas pensando en mí; si miras al infinito, con esos ojos verdes, esperando verme...
Me pregunto si te arrepientes; si piensas que todo se ha vuelto más difícil ahora;
Espero que tú también sientas el frío de no tenerme. Porque si no es así, si la respuesta a todo esto es no, significa que estoy más sola de lo que pensaba, abandonada. Significa que nunca volverás a abrazarme, y sobretodo significa que hace tiempo que no me quieres, cuando a día de hoy, yo no puedo vivir sin ti.
BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

sábado, 18 de diciembre de 2010

Vértigo

Eso que sientes cuando llevas mucho tiempo acercándote al precipicio, cuando ves lo lejos que está el suelo y te duele imaginar lo mucho que te dolería caer. Eso que sientes cuando por un instante pierdes el equilibrio y te asustas, te asustas mucho.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Naked.

Cuando piensas que vas a caer y que nunca podrás levantarte, cuando piensas en abandonarlo todo, cuando te ves pequeña e insignificante... Entonces algo pasa y te enderezas, caminas recto, con la cabeza alta y sueñas de nuevo con tocar el techo. Creces. Eres tú.

Y sigo de pie, en el sueño de la vida.