Como nueva adulta me empiezan los problemas de pasta. Ay señor, el dinero, ¡qué suplicio!
¿Quién me mandaría a mí irme a vivir fuera de casa de mis padres aunque siga siendo una mantenida? Ahora tengo que pedirles más dinero a mis señores progenitores o a quien pueda, que es -al menos para mí- una de las cosas más vergonzosas que existe.
Y no es que gaste mucho, o al menos eso me parece, ¡pero es que el dinero desaparece! ¿Dónde se marcha? ¿Quién me lo quita?
No me acuerdo de dónde lo desperdicié la última vez... No me he comprado ese precioso vestido que llevaba mirando unos días, o ese collar que vi aquel día. Pero el dinero ya no está.
Que si hamburguesa por aquí, que si chocolate por allá, que si tal que si cual...
¡Ahora ya sé lo que vale un peine!
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miércoles, 2 de noviembre de 2011
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Navidad
La navidad me frustra y a la vez me encanta, no me gustan las reuniones familiares en las que no hay nada de que hablar, solo quejas sobre el país, la economía, otros familares...
La navidad debería ser algo precioso, acogedor... Y para mí no es nada de eso, son regalos y vacaciones, de la manera más consumista y superficial posible. No es paz y amor, no es solidaridad... Debería ser el comienzo de un yo más cristiano o más éticamente correcto o... No lo sé. La cuestión es que no debería ser así y lo es, pero no me esfuerzo por cambiarlo porque soy demasiado comodona, por desgracia.
Ah, por cierto, Feliz Navidad y Genial Año Nuevo.
[Me crispa que todo el mundo utilice la palabra próspero sólo en esta época del año osea que yo utilizo esta otra]
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