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viernes, 5 de junio de 2015

Incertidumbre romántica

Prague, Czech Republic
Prague, Czech Republic
Siempre he pensado que el caos en mi cabeza era algo que sólo me pasaba a mí. Egocentrismo y esas cosas. También miedo y falta de autoestima.
Aunque quiera tener las cosas claras, no las tengo. Ni siquiera sé exactamente en qué pienso cuando pienso, a veces.
Resulta que es algo inherente a la adolescencia. A la juventud también. ¿Supongo que también al resto de la vida? Si ya he pasado de lo primero a lo segundo es algo que todavía no tengo claro. No es una de esas de "cuando lo vives, lo sabes". Aunque, ¿qué es eso de que "lo sabes" de todas maneras? Yo no sé nada.
Últimamente me encuentro en un constante estado de ruptura con lo anterior. Con lo que me ata al pasado, con la educación que he recibido, con las expectativas, con lo planes previos que ya no parecen encajar del todo en el puzzle.
Sobre todo rompo con mis ideas, viejas y nuevas, y me cuestiono constantemente qué es realmente lo correcto.
Os sorprenderíais al ver la cantidad de veces que decido que lo correcto es esto o aquello cuando minutos después me doy cuenta de que lo correcto no existe. No es algo eterno ni mucho menos material, pero te golpea en toda la cara tan a menudo...

lunes, 20 de octubre de 2014

Incertidumbre

Uno a uno se desabrocha los botones de la camisa.
Despacio, sintiendo sus dedos desplazarse por la tela, rozando los botones con la yema.
Se encoje de hombros para sacar un brazo, para sacar el otro. Cierra los ojos.
No siente nada. El vacío se siente demasiado fuerte como para que algo afecte al resto de los sentidos.
Sueña despierta. Pesadillas durante la noche.
El mundo es demasiado grande y las posibilidades tantas que la incertidumbre es abrumadora.
Todo lo que esperaba ha ocurrido como tenía que ocurrir, sin que al destino le importaran sus expectativas. ¿Es feliz?
Ni ella lo sabe.
Aún está aprendiendo a ser ella misma, no sabe qué es lo que alguien como ella puede llegar a sentir.

viernes, 29 de junio de 2012

La parte de mí que he perdido

He crecido convirtiéndome en un conjunto horrible de dolor, de miedo, de soledad y de resentimiento. Antes era risueña, lo juro, pero ahora parece que nada va bien del todo nunca. Siempre falta algo. Probablemente porque me han roto tantas veces en pedazos que en una de las ocasiones perdí una parte de mí que probablemente nunca vuelva a encontrar.
El dolor me ha moldeado a su gusto.

jueves, 24 de mayo de 2012

Rendición

Llega la noche -la oscuridad- y no puedo hacer otra cosa que preguntarme hasta donde voy a llegar sin admitir lo terriblemente sola -triste, entumecida, vacía, destrozada- que me siento.
Cuánto va a durar este estancamiento en el pasado, y... ¿conseguiré algún día, realmente, seguir adelante?
Tengo un miedo monstruoso a perder lo poco que me queda, como si no hubiera tenido suficiente.
Como si una mano fría y fuerte tirara de mí hacia las profundidades de un lago helado con su capa de hielo en la superficie -infranqueable-, lleno de resentimiento, de dolor. Cada noche, en mis sueños me veo caer de nuevo, siempre por el mismo precipicio que susurra mi nombre como un depredador en la oscuridad. Esta noche no será diferente. Me abandonaré, esta es mi rendición.

sábado, 14 de enero de 2012

200 entradas y lo que queda

No consigo escribir una maldita entrada para el blog que se merezca ser mi entrada número 200. Osea que aquí está.
Esta es mi entrada número doscientos.
Doscientos.
He escrito doscientas entradas, de las cuales mucho más de un cincuenta por ciento tienen que ver contigo. Sí, contigo. Todos sabemos de quién hablo. Da igual, él nunca lee esto.
El resto de las entradas que no hablan de él -aunque en realidad todas llevan su esencia- hablan sobre crecer, sobre los cambios que estoy viviendo en esta vida, vida de una niña que quiere crecer y dejar tantas cosas atrás como atada se siente al pasado.
Esta soy yo, tengo de todo, no tengo nada. Tengo dos manos con las que escribo, probablemente es lo que más me gusta de mí, os guste al resto o no.
Soy feliz, lo soy, lo admito. En estos casi dos años que llevo escribiendo en este blog me he dado cuenta de tantas cosas... Respecto a mí y respecto a los demás, respecto al mundo y respecto a mi círculo de conocidos más cercanos.
He salido, por fin, de la burbuja en la que me encontraba, como si fuera un pollito metido en un huevo... o una serpiente, que los reptiles también son ovíparos y fíjate, no tengo porque ser un "dulce" pollito, puedo ser una "malvada" serpiente. O simplemente podemos aprender de una vez por todas a no verlo todo o blanco o negro, que tan ridículo resulta.
Bueno, pues mientras salía de este lugar en el que me encontraba escondida, prácticamente ajena a todo lo que pasaba fuera, he aprendido que la gente no es tan fácil como pensaba, que tampoco todos son buena gente y que lo más común es que a la gente le importa muy, muy, muy poco como me sienta yo.
Yo era la triste niña ingenua que sale de su casa y se encuentra con que no todo son sonrisas.
Durante años y años, por cada maldad de la gente me he echado la culpa. Me ha costado AÑOS salir de mi cascarón. Y aquí estoy, más viva que nunca. Herida. Caída. Curada. De nuevo en pie.
Y de lo que más recientemente me he dado cuenta es de que como yo estamos todos, que todo viene del dolor, de la experiencia. Que no soy la única que se siente triste, que no estoy sola, que se puede todo se puede superar.

Hasta hoy he ido creciendo, pero lo mejor de todo es que lo que me queda por aprender es mucho más que lo que ya he aprendido.

Gracias a todos y a cada uno de los que hayáis leído este blog, ya sea de paso o con frecuencia. No tenéis ni idea, no podéis imaginar lo que significa para mí.
A partir de hoy, al que me diga que ha leído mi entrada -esta o cualquier otra- le daré un abrazo, porque mi agradecimiento es inimaginable y eso es todo lo que puedo ofrecer.

Gracias.

viernes, 6 de enero de 2012

Prejuicio

Puede ser de todo: lista, tonta, habladora, callada, sincera, mentirosa... Mil adjetivos pueden describirme si dependemos del punto de mira.
Cualquier comportamiento es en seguida juzgado y encasillado, casi siempre injustamente, pocas veces hay vuelta atrás.
Puedo ser cualquier cosa, "tonta, ciega, sordomuda, torpe, plasta y testaruda", puedo ser mujer o ser niña, fuerte o débil, llorica o insensible.
Pero hay algo que no soy y que nunca seré, -mientras esté en mi mano- yo no soy insustancial o insípida sino intensa.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Para la Marilyn que pocos quieren conocer

La musa de este blog es Marilyn Monroe, por si no había quedado claro antes. Marilyn es una completa olvidada -a pesar de lo que parece- en el mundo. Solo se la recuerda como el mito sexual y por ser el icono que es ahora. Pero en Norma Jeane había una niña perdida, una adolescencia inexistente, mucho arte sin explotar y sobre todo, había mucho miedo. Marilyn Monroe es para mí un mito porque a pesar de lo que todos pensaban de ella, a pesar de cómo la trataban todos, ella se ha convertido en lo que es. Un icono. Un mito.
Ellos la mataron. Todos aquellos que solo veían en ella sexo y dominación. Marilyn era una artista que no consiguió brillar todo lo que debería haber brillado, por el lastre de su pasado y de como era. Y de "Norma Jeanes" está lleno el mundo, mujeres despreciadas, a día de hoy, porque solo son un cuerpo a ojos de los demás. Y yo lo siento, lo siento en el alma.
Ella escribía. Tenía una ortografía desastrosa y algunos se reían de eso, aunque fuera con cariño. Yo también me hubiera escandalizado si la mujer más bella del mundo, y también la más famosa, hubiera escrito delante de mis narices un "estava". Pero ella escribía lo que sentía, porque sabía que nadie oía su voz cuando hablaba.
Ella es para mí una musa, un ejemplo a seguir, un modelo. Ella merece ser recordada por lo que era y no por lo que es.

Una historia de maltrato y dolor re-empieza cuando desaparece un personaje, porque el maltratado tiene todas las de ganar entonces. Qué pena que sea siempre demasiado tarde para ver una sonrisa más, una caída de pestañas, un reflejo del sol en dorados tirabuzones.

A veces tan horrible es la vida que mi cabecita se plantea si alguna vez sonrió y sintió esa sonrisa...



La foto que preside mi blog desde hace ya muchos muchos meses es una foto de Marilyn Monroe, en la que, la primera vez que la vi, me daba la sensación de que tenía un bolígrafo en la mano. Vi por unos segundos a una Marilyn pensativa y divertida porque estaba escribiendo... Ese es el porqué.




“Ay maldita sea, me gustaría estar muerta
-absolutamente no existente-
ausente de aquí –de todas partes-
pero cómo lo haría
Siempre hay puentes-
el puente de Brooklyn
Pero me encanta ese
Puente (todo se ve hermoso desde su altura
y el aire es tan limpio) al caminar parece parece
tranquilo a pesar de tantísimos
coches que van como locos por la parte de abajo.
Así que tendrá que ser algún otro puente
uno  feo y sin vistas
-salvo que me gustan en especial todos los puentes-
Tienes algo…
Y además nunca he visto un puente feo”


miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Vida cambiada?

Dicen que cuando una mujer se cambia el pelo, cambia su vida... ¿Cómo va a cambiar? Ay, si es que ya nos creemos cualquier cosa... Me he teñido el pelo de pelirrojo, pero pelirrojo del de mentira... Yo lo quería color naranja irlandés, en plan guiri de cara quemada. Ahora tengo un rojo de típica española de pelo oscuro que se tiñe de rojo, y ni siquiera tengo el pelo oscuro, o eso creo. Y mi vida no ha cambiado, antes era un mar de quejas y ahora es un mar de... quejas ¡sorpresa! Mi vida es la misma, a día de hoy.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Soltando lastre

Cuando era niña -bueno, más niña todavía- tenía unas expectativas sobre mi futuro altísimas. Soñaba con ser actriz, más tarde cantante y luego publicista. Finalmente decidí que quería ser periodista. Escribir.
Ahora escribo. Estudio periodismo. Y aunque si mi yo adolescente me viera probablemente se sentiría envidiosa de no ser ya así, estoy segura de que mi yo de 5 años estaría decepcionada por todos los sueños y todas las metas que he ido dejando atrás.
No me arrepiento de quién soy, ni creo que mi yo de hace 13 años me odiara, solo se preguntaría qué ha sido de todo lo que llevaba dentro que por una razón o otra he ido perdiendo. Soltando lastre.
Probablemente me reiría de mí misma, "así es ser mayor", diría...
Seguro que a mi yo de 5 años le sorprendería mi nuevo pelo rojo. Probablemente a mi yo de 13 también. Mi yo de 16 se moriría de envidia de todo lo que soy ahora.

Así es como el mundo me ha ido modelando, a su gusto. He ido perdiendo valores y aprendiendo otros nuevos, rompiendo sueños y remplazándolos, creando una nueva yo a través de los años.

Estoy segura de que leeré esto en otros tantos y pensaré en lo mucho que han cambiado las cosas, de nuevo.
Pero esto es así, mi vida acaba de empezar. BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

viernes, 4 de noviembre de 2011

Indecisión

Supongo que todos los que podáis leer este blog habéis oído hablar de la serie Gossip Girl, os suena o la veis normalmente.
Hoy quiero hablar de Serena, una de las protagonistas de la serie: es una alta, delgada, preciosa y maravillosa chica rubia. Nacida en el Nueva York más exquisito. Ella puede conseguir todo lo que quiera -o al menos eso parece en la serie- solo por el hecho de ser quien es, lo tiene todo al alcance de su mano.
El problema de Serena es que por mucho que pueda conseguir, nada importa, porque no tiene las cosas claras. No sabe lo que quiere. Casi no sabe ni quien es. No tiene ni la menor idea.
Le gusta un chico, le gusta otro, un trabajo le parece bien, otro le apetece un poco... Sí, las cosas están bien, pero no tiene ni idea de qué quiere hacer con su vida. Nada es maravilloso para ella porque todo es esporádico, nada intencionado.

Serena no es capaz de escoger, a sus venti-no-sé-cuántos, qué será de su vida.

En esta imagen de niña que todos creen tonta y que ve que todo lo que puede llegar a hacer se le escapa de las manos por su indecisión, estoy segura de que muchas y muchos se ven reflejados. Cada uno a su manera.

Esa sensación de tener miedo a hacer algo bien o mal, siempre por las consecuencias (buenas o malas) que puedan acarrear tus acciones es la que yo siento, y por eso -a mi manera- me siento identificada con Serena Van Der Woodsen.

Qué cosas.

viernes, 21 de octubre de 2011

¿Marina se ha hecho mayor?

Hace ya unos cuantos meses le preguntaba a mi padre, como una niña asustada, que qué iba a hacer cuándo cumpliera dieciocho y algún conocido me pidiera ir a tomar un café si a mí no me gustaba el café...
La verdad es que, aunque suene ridículo, me sentía menos adulta por eso y tenía miedo de que otros también pensaran así.
Me contestó mi señor padre que tomara otra cosa que no fuera café, que eso era una tontería.
Pero, ¿qué otra cosa? Me preguntaba yo, porque no me gustan las bebidas con gas ni soy muy amante del alcohol, ¿pido un cola cao?

Como podéis ver era todo un poco patético pero realmente me preocupaba. Hasta hace unas semanas no había tenido ningún problema pero llegó el temible día en que fui a "tomar un café" con una amiga. Los segundos que tuve para reflexionar después de su "un café con leche, por favor" fueron insuficientes para mi mente, que simplemente contestó a la mirada de la camarera con un "otro, por favor".
Sorpresa, no sé si grata o no, al descubrir que el café con leche y azúcar no estaba tan malo y que incluso me gustaba.

Ahora vuelvo a la preguntas patéticas al preguntarme si con mi fin de etapa "no-me-gusta-el-café" he pasado trágicamente de la adolescencia a la madurez, porque... ¿todos los adultos toman café no? ¿Ya no soy esa niña que desayunaba en los bares con un cola cao?

viernes, 10 de diciembre de 2010

Pasado.

Lo recuerdo perfectamente, ese enorme bosque en el que daba tanto miedo adentrarse, estaba perdido en medio de nada, si te acercabas al bosque allí hacía mucho más frío, el viento soplaba más fuerte. Aquella enorme casa, vieja, en ruinas, vacía pero llena de recuerdos te inundaban, que congestionaban la mente, aquella casa que pegaba a la perfección con el cuadro descrito. Daba pánico, de día o de noche. Era protagonista de mis mayores pesadillas.
Y de repente de un verano a otro todo desapareció, ya no había miedo, ya no había frío ni viento, la casa estaba a dos pasos de aquel desvalido bosque que ya no había ruidos misteriosos.
Las cosas habían cambiado tanto… En un invierno yo había crecido y había dejado atrás todos aquellos fairy tales que me hacían ver la vida de otra manera.
Por creces y nada es igual.