sábado, 6 de octubre de 2012

Corazón roto

Y mientras lloraba desconsoladamente mis propios brazos rodeaban mi cuerpo impidiendo que me cayera en trozos. En mi mente estaba segura que toda yo iba desmoronándome poco a poco en mi estructura, sintiendo como cada pequeño trozo, cada milímetro de carne, cada hueso, cada tendón se partía.
Mi interior estaba en ruinas al día siguiente. Tantas lágrimas había perdido, tanto dolor inexplicable. Ya no sentía mi cuerpo como algo que a mí me perteneciera, había perdido el control del sufrimiento y ni una sola parte de mí era consciente de mi todo.
Ese agujero en la boca de lo que llaman estómago, ese agujero interior, esa oscuridad que quedaba de mí. No me partiste en dos, me dejaste en la nada.

1 comentario:

  1. He leido tus post de este último año, y son todos iguales, tienes que dejar de autocomplacerte en el dolor y en el vacio, tienes que dejar de llorar en el suelo y patalear, ya no eres una niña, puede que ahora, despues del dolor, te hayas dado cuenta que eres una mujer, solo dependera de ti el ver si es la mujer que desesabas ser, y si no es asi, en vez de llorar y dejarte lastrar por el dolor una vez más, romper con todo y ser libre, ser libre de la tirania de tus fantasmas.
    Uno no puede pasarse la vida quejandose de su dolor y no hacer nada para remediarlo porque si no caeras en una terrible conclusion: que lo que más deseas en el mundo es ser tratada asi, tener una excusa de que la culpa de todo es de los demás para no hacerte responsable de las riendas de tu vida.

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